Asteroide B612

Soy un montón de cosas, parte de este Universo y como tal, parte de ustedes y viceversa. Un poco de socióloga,filósofa, escritora, poeta, pintora. Soy humana y toda la dimensión que implica esa palabra.

jueves, 10 de abril de 2008

Raíces viejas

Raíces viejas

Raíces viejas

Por Aurora Suárez

Aún permanece vivo en mí, el recuerdo sonoro del motor de la panga que me desplazó hace algunos unos meses por las comunidades costeras del litoral sur y los ríos más importantes en la Región Autónoma del Atlántico Norte de Nicaragua (RAAN), pero aún más, el presente que se vive con olor a raíces viejas. Raíces viejas como metáforas de grupos étnicos y comunidades indígenas, luchando para ser reconocidos en igualdad, respeto, independencia y libertad. Todos esos conceptos generales y trillados en los cuales a veces caemos en la trampa de convertirlos en discursivos para ganarnos el mérito de personas de buena voluntad o para congraciarnos con el poder o sus súbditos con una ligera dosis de mesianismo.


Nicaragua es un país privilegiado en la región centroamericana en materia jurídica y legal. Ha suscrito diversos convenios, tratados y pactos internacionales vinculantes. Y en muchos casos han surgido novedosas y pertinentes iniciativas legislativas nacionales. Tal es el caso del Estatuto de Autonomía de las Regiones de la Costa Atlántica aprobado por la Asamblea Nacional en 1987 y reglamentado en 2003, el cual además del germen bélico que le precedió a su formulación, también es hijo de la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas promulgada por la ONU. Y por encima de todo, nuestra Constitución establece que Nicaragua es de naturaleza multiétnica y el Estado reconoce la existencia de los pueblos indígenas que gozan de derechos y garantías.


Se podría afirmar que la “mesa ha estado servida” para los costeños. Los aires de “unidad en la diversidad”, no son más que discursos y la pretensión de añadir “aquellos” al “todo” desde la óptica del poder y así, expandir y ejercer su control. Algo parecido al amor y el odio.


Paradójicamente, la protección y promoción de estos derechos por parte del Estado suenan a burla. Han transcurrido 21 años y en la práctica la autonomía continúa siendo una “utopía” para los costeños. Nunca las élites nacionales controladoras del aparato estatal, han dispuesto de voluntad política, mucho menos de recursos, para posibilitar un desarrollo autónomo de la Costa Caribe nicaragüense, el cual se evidencia en los altos porcentajes de pobreza y pobreza extrema (sólo en Prinzapolka se registra un 92% de la población como pobre) e insuficientes servicios básicos (el 14 % de la población está conectada a la red eléctrica similar el acceso al agua potable), entre tantas cosas.


Ni los U$ 17,353,254.96 de fondos (Informe RAAN. Huracán Félix.ONU. Diciembre, 2007) destinados de septiembre a noviembre del 2007 a la RAAN por el Sistema de las Naciones Unidas, han sido suficientes para satisfacer las demandas de la población afectada por el Huracán Félix, por que éstas son históricas, como parte de esa historia trágica donde lo que ha prevalecido es el abuso y la marginación hasta nuestro días, sino, veamos los recientes hechos violentos.


De nada sirve contar con todo un andamiaje jurídico-legal y comulgar con los nuevos paradigmas (“cultura compartida”, “interculturalidad”, etc.). Todo es una ilusión fabricada desde el poder. Sólo los ingenuos creen en una relación de matrimonio entre diversas culturas, quizás pudiese existir una pero de conveniencia, en la que ambos se engañan para tolerarse y sobrevivir, que es muy distinto. Evidentemente, las diferencias son tan “objetivas” (recursos naturales, poder político) como “subjetivas” (costumbres, tradiciones) aunque se ha insistido en adjudicarle a esta última la prioridad en la dicotomía existente para ocultar el expansionismo político y el beneficio económico del poder. No es en vano: la RAAN posee la mayor reserva forestal y exportaciones pesqueras del país (alrededor del 70%).


Además, encontramos con la singularidad que los conflictos étnicos en la RAAN han surgido a raíz de los conflictos políticos utilizados por líderes o grupos de líderes seducidos o rebeldes al poder (muchos de ellos representantes en los famosos “diálogos”), más que de una conciencia colectiva. Y por el lado del poder, estos han sido instrumentalizados.


Estos conflictos “entre y con” grupos étnicos y comunidades indígenas es la espuma desbordante del rechazo a la alteridad, al “otro”. Un escenario parecido al libro inconcluso que guardamos un tiempo y luego lo sacamos para continuar su lectura, tratando de redescubrir lo pasado y olvidando el presente: por eso nunca logramos comprenderlo. Es volver a hundirse o disiparse en espejismos; para agarrar aire y diseñar otras modalidades de antagonismos mientras llega el próximo desencanto… A fin de cuentas, buscar la paz y la felicidad a través de la confrontación. Similar al círculo vicioso de las componendas políticas, seguimos jugando a la libertad.


¿Qué más puedo decirles? ¿Por qué no dejarlos ser? ¿Por qué buscar lo que ya se tiene?


O acaso, nunca existieron hasta que los “reconocimos”. Me gustaría finalizar estas reflexiones tarareando una canción famosa de Los Beatles, que tan de moda están ahora en nuestro país:“Lets it be”. La retórica nuevamente perdió validez, pero los intereses siguen primando. ¿Hasta cuándo dejaremos de vernos en el espejo del otro para ser ellos o viceversa? No se olviden, la Costa, siempre ha estado despierta.




domingo, 6 de abril de 2008

¡Vaya, el tipo es un fenómeno!

¡Vaya, el tipo es un fenómeno!

“Hasta donde debemos, practicar las verdades”.
Silvio Rodríguez.


¡Vaya, el tipo es un fenómeno! Despego estas breves líneas, con esa expresión popular del pueblo cubano. Es como imposible dejar pasar desapercibido, el regreso a Nicaragua después de 25 años del poeta (para mí, eso es en principio) y cantautor Silvio Rodríguez. Más allá del “todo” que encierra su música, quiero reflexionar sobre el fenómeno social que desencadenó su regreso después de 25 años. Pude observar y sentir durante varias horas como se movía una heterogeneidad social, política, generacional, genérica, geográfica y cultural.

Imaginé encontrarme una fila con un montón de vejestorios cuarentones y cincuentones (por allí me incluyo yo) dispuestos a emprender un viaje al pasado, sentir por arte de magia el retorno del olor y color de las décadas de los setenta y ochenta. Me equivoqué. Observé desfilar como hormigas disciplinadas a personas de la tercera edad avanzada, mujeres y hombres con atuendos como para una función en el Teatro Nacional, gente sencilla, soñadores de revoluciones, madres solas con sus hijos e hijas, cheles palmados y cheles placas amarillas, personajes, en fin, un perfecto zoológico social.

Pero, lo más significativo fue la participación de la juventud. Eso me arrebató el aire, mientras a mi alrededor se diluían las generaciones de papel cebolla, esténciles y miguelitos. Me sorprendió una chavalada entre los 16 y los 22 años de edad, eran casi el 60 % de las personas asistentes. Por igual, andaban peluditos, potenciales artistas ocultos que revientan por dentro para que se les permita “ser”, los legatarios de sus padres y madres, los “gorritas nikes” con camaritas digitales o celulares como importados de un asteroide tecnológico, jeans y camisetas de sellitos “marca” y “paca”, fragancias europeas y pachulíes, en grupos, en pareja o solos, aspirantes a occidentales de segunda clase y mestizos, en fin de todo. Pero allí estaban. Y, como una tortilla de huevos -revueltos- sin importarles en ese momento “quién era quién”, su único objetivo era conocer y escuchar a Silvio.

Una vez más reafirmé mi tradicional escepticismo alrededor de uno de los tantos mitos fabricados por organismos para hacernos creer que “esta juventud es etérea, sin ningún interés por nada (¿O asfixiada por el sistema?), conflictiva (¿Y quién no lo fue en su adolescencia?), robotizada (¿Qué acaso es fácil el bombardeo de los medios?), sin ambiciones (¿Y cuál es el pan nuestro de cada día?) etc. Sentí, esa juventud expectante, participante y preactiva y se derrumbó el mito de esos organismos cuyo modus vivendi son los jóvenes para que sus funcionarios sigan llevando la “dolce vita”.

La disección y reflexión de ese paisaje pre-concierto, no fue nada en comparación cuando apareció Silvio en el escenario. La ovación, brincos y aplausos de la juventud en aquel momento son indescriptibles. Cantaron cada una de la letra de sus canciones y las que no sabían, fueron escuchadas como alumnos de primaria bien portados. ¿Por qué esto? ¿Qué tiene este tipo?

Silvio, encierra un todo, está más allá del bien y del mal, estruja y tira los discursos al basurero con la letra de sus canciones, es el hombre que cree, escribe y canta en presente. Es la canción poética y filosófica profunda sobre la vida misma en todas sus dimensiones: simple y compleja, sonora y a veces muy silente, híbrido cósmico y terrenal, despojada de promesas y cursilerías sobre el amor, cargada de verdades, dolores y felicidad, carismática….capaz de llenar cualquier vacío y de hacer catarsis. Y es por ello, que los jóvenes en la búsqueda de ese “algo”, la defensa – sin saberlo – de su identidad deshojada por la globalización y banda de cómplices (llámense por favor, políticos) que no la vivimos nosotros (una pila de románticos amantes de las revoluciones, creyentes de discursos y sin asco a la vida) se encontraban allí.

No existe “condición “X, Y o Z” para que la música de Silvio sea escuchada y admirada. Simboliza a la Revolución Cubana, el gobierno de la Unidad Popular, el aliento moral de los movimientos revolucionarios en América Latina, el personaje de un barrio, la naturaleza, los amantes, el amor, el trabajo, al cosmos. Encarna la cotidianeidad siendo capaz de arrancar lágrimas en una joven de 20 años, ese domingo 2 de Marzo 2008, cuando escuchaba “Gaviota”.

Nuestra juventud espera y cree en un Rabo de Nube. Así como yo. Gracias Silvio, por esa maravillosa noche llena de poesía, estrellas y verdades; sobre mi vida, la de aquel y la del otro. Tu música no pertenece a nadie: es de todas y todos. Derrumba los muros tecnológicos, a Daddy Yankee, Metálica, desnuda al inaguantable poder despintado y penetra por las fisuras más recónditas de cada espacio. ¡Sos un fenómeno hermano!

viernes, 14 de marzo de 2008

Del Vuelo del Cisne…al de los Pijules.


Por Aurora Suárez


Escuchando la radionovela cultural “El vuelo del cisne”, transmitida por Radio Sandino en horarios de 5:00 am con repetición a las 8: 45 pm bajo el auspicio del Banco Central de Nicaragua (BCN), que trata sobre la vida del poeta Rubén Darío, pude identificar un fenómeno que tarde o temprano detonaría: la nueva estrategia de la cultura de élite.


Todo parece indicar, que este replanteamiento surge para reposicionarse a través de sus propios adversarios que la arrinconaron: los medios de masas, para este caso, la radio. El anudamiento y la revolcadera, como esas serpientes de distintos géneros cuando las juntan, de las escuelas de Frankfurt, Birmingham, Chicago y las teorías Latinoamericanas del receptor, están en una nueva ronda de combate.


No sé por qué, al escuchar el programa en un primer momento, me produjo una sensación de un híbrido entre la cultura elite y la cultura de masas El rejuego de fondo musical de orquesta de cámara, polkas y mazurcas para amenizar la narración del ambiente nicaragüense de la época, alternándose entre ambientes rurales o premodernos (siendo el contexto esencialmente citadino), la inserción de expresiones cultas y latinismos con el léxico popular y la cadencia del acento campesino de la Nicaragua agraria de finales del siglo XIX.


En esta radionovela se revelan dos géneros distintos que se mueven con un conjunto de reglas propias, en “reinos” separados hasta hace poco y que hoy se abrazan: la cultura de élite y la de masas. Ciertamente, es perceptible la colonización de la una por la otra, e innegable que la cultura de élite ha sido arrinconada por la cultura de masas por un lado y, por el otro, la cultura popular fue totalmente subsumida por la de masas (el vallenato, el merengue, el rap, el regaetton, ya no pueden ser populares o regionales, porque inmediatamente las universalizan las industrias culturales). Y de aquí la relación de fuerzas claras a favor de la cultura de masas y su triunfo como colonizadora y madre adoptiva de las culturas restantes.


El profesor y poeta Guillermo Rothschuh Tablada ya advertía cómo a comienzos de la década de los ochenta polemizando contra algunos sandinistas, la alternativa clara entre la cultura popular (confundida como revolucionaria en aquella época) y la de élite: la cultura de masas, decía, la rebajamos halagando el atraso y el mal gusto o la refinamos, educándola. O nos hundimos, adaptándonos a ella; o la subimos hasta el nivel de los letrados.


El tiempo ha hecho más compleja esta elección. No se trata de establecer cuál es la mejor, sino cuáles son los efectos que produce y genera los imaginarios más fuertes de la mayoría. Sabemos que Rubén Darío estaba claro de sus manos de Marqués y también que indefectiblemente tendría que llegar a las mayorías. Desde el punto de vista de la cultura letrada, lo mejor que nos puede pasar es que una buena parte de nosotros, nos parezcamos, aunque sea de lejos al súper canon.


Desde los estudios culturales, lo interesante es identificar cómo la cultura de élite está buscando actualmente abrirse brechas con nuevas tácticas a través de los medios de masas (como Discovery Channel en la televisión, la música clásica en los tonos de celulares, los libros serios en la Internet, la adaptación de obras notables al cine, la radio culta, entre otros) para continuar subyugando las otras culturas aunque, es reconocible su avance ante su predecible derrota.


Si alguna institución del Estado realmente está promoviendo este avance ¡bienvenida sea la iniciativa¡ Sin embargo, no hay que hacer de la cultura de élite la panacea de los males de una sociedad.

viernes, 28 de diciembre de 2007

Mis mejores deseos

por Aurora Suárez
AÑO NUEVO

Unas veces nos desgastamos tanto y nos diluimos en banalidades que nos han hecho creer que son importantes y lo que nos comienza a atrapar lentamente para convertirme de nuevo en aquello que a su tiempo observamos como el andar del revoloteo de mariposas o la luz incesante esperando por lo que simple y sencillamente vivo: Aprendiendo lo no vivido, desempolvando los buenos amores, lanzando al agua los frascos de lágrimas guardadas, pidiéndole a lo cristalino del río que proyecte mi sonrisa después de aquel primer beso y la energía a mi cuerpo cuando hice el amor por vez primera.

Pido a la vida, reencantarme siempre de mis libros de cabecera, sabidurías sin fin; no dejar de decir lo que pienso y siento y seguir rebelándome ante el poder. Amar el calor de mi hombre-amante-novio (¡no sé cómo llamarle¡) en la cama, sus ronquidos, pereza matutina, sexo maduro y encanto de niño. Deseo colmarme, de la sencillez del campo, la ingenuidad de un principesco (mi nieto), la inocencia de un buen cristiano y la dignidad de un revolucionario que la historia no recuerda.

Les confieso que marco o señalo como año nuevo en el calendario, la fecha de mi cumpleaños. El "otro" año nuevo, el impuesto por la cultura occidental en principio, y reforzado por el capitalismo: no es el mío. Ni modo, me sumo a él para compartirlo con Ustedes (aunque escépticamente) y es por ello que deseo enviarles y desearles un montón de cosas lindas, entre ellas, compartir un secreto (no creo en promesas) con Ustedes...dedicarme más a esta página para que me continúen conociendo quienes ya lo han hecho ¡Que la pasen bien¡ Abrazos y...Feliz Año Nuevo.

Ya te seguiremos, Alvaro, pero sin prisas

AUNQUE NO TENGAMOS PRISA, YA TE SEGUIREMOS, ÁLVARO

Por Aurora Suárez y Freddy Quezada

La muerte desde hace tiempo no nos sorprende, sólo el inmenso dolor que confiere cuando se manifiesta: impredecible, a veces inmensurable o bien, pasajero. Hemos criticado desde siempre, el hecho de ensalzar a las personas que mueren. Generalmente, son disparos repentinos de letanías ensalzantes de sus virtudes y defectos cuando en vida o lo más común, sobre su legado profesional, intelectual y político…y muy poco, sobre el lado humano, como si el único fin y fruto de la vida se redujera a lo primero. Es decir, las personas desilustradas, sin registros inventivos o carreras radiantes, parecieran no ser importantes.

Violentando todas esas normas, más bien les llamaríamos “vicios sociales” que nos escinden, queremos compartir el otro lado de Álvaro, nuestro amigo y hermano en principio; gran poeta, crítico y pensador. En el Museo de Rivas, donde se efectuó su vela le acompañaron familiares, amistades de siempre, letrados rivenses y cinco amigos de Managua. Fue una noche extraña, de esas indefinibles. Un volver atrás a los tiempos coloniales, marcados por la reverencia y los formalismos, sin excesos de ninguna índole, silente, discreta. Una noche reencarnando al Álvaro-niño, Álvaro-adolescente; apartado, atrapado por la lectura y las reflexiones, escuchando el rumor lejano del Lago arrastrado por el viento. Muchos pensarán en este preciso momento: ¡Nada que ver esa vela con Álvaro¡ Algunos que realmente lo conocimos además por el “otro lado”; desde sus tristezas, angustias y soledades, experimentamos placer porque estábamos compartiendo con él, esa comunión familiar, íntima, a como fue su vida personal. No la de noches bohemias, amaneceres sin sol, adulaciones frías, comidas heladas de la fritanga, promesas no cumplidas o conversaciones encasilladas en lo estrictamente intelectual. No la de las Instituciones o élites poéticas e intelectuales que reverdecían con su presencia pero que estuvieron ausentes en los últimos tiempos. Esos y ésas, no estaban.

¿Cómo eras realmente? El de las confesiones telefónicas matutinas o nocturnas para darle aliento a tu vida, amante del té frío de durazno o rosa de jamaica compartidos con placer, el depositario de secretos y conspiraciones dichas al oído, el disfrute en conocer la magia cibernética, la pasión por la lectura (Cioran, fue una de sus últimas adicciones), el disfrute de la comida (sin límites, sobretodo la italiana) la fabricación de caricaturas verbales (apodos, a como “decentemente” les llama Iván Uriarte), la pasión por la música (desde Erick Clapton, pasando por el Bossa Nova, Piazzolla hasta Silvio Rodríguez), la sencillez de compartir con alegría sus últimos poemas, llevándolos bajo el brazo, todavía con tachones para leérnoslos, reconocer las virtudes humanas, ser la intersección de los mundos que deambulan en el espacio de la poesía nicaragüense, el desinterés por figurar y el no dejarse seducir por el poder. Enseñarnos a saborear la poesía, comerla hasta la saciedad. Desnudarse ante todos a través de ella, como es el caso de su última obra “Tierra sin tiempo”, esencialmente premonitorio: su encuentro, aceptación o resignación ante la muerte, a la que no temía pero, si sabía que tenía cosas pendientes aún por producir.

De eso quedamos claros, los muy cercanos a él. Álvaro se encontraba en un momento muy cercano al clímax de su consagración como un gran poeta y pensador. En la presentación del último libro de Iván Uriarte, su crítica literaria fue más que eso, una lectura filosófica de la misma. Rompió con el mito filosofía vs. poesía, basado en la frase de la Zambrano que dice algo así: “el filósofo busca, el poeta encuentra”.

Resulta imposible en este escrito, emergido desde lo más profundo, omitir comentarios sobre la filosofía de Álvaro. Se podría decir que terminó anclada cada vez más en un placer y un dolor situados simultáneamente en ambos cuadrantes. Tal testimonio se puede identificar en “Tierra sin tiempo”, el que explicaría su afición postrera por Cioran y la búsqueda religiosa de un sentido. Encontrar el dolor sadiano de un placer no obtenido (Fémina Suite), y el placer cristiano de un sacrificio buscado (La corona de espinas). Uno en el otro, y el otro en uno.

¿Han visto esa película de Scorsese, “Los Infiltrados”, donde el “malo” (Matt Damon) dentro de los “buenos”, llama al “bueno” (Leonardo Di Caprio) dentro de los “malos” y ambos saben quién está detrás de cada celular, pero no se dicen absolutamente nada? Como si el yin yan estuviera a la escucha de sí mismo. Se abre entonces un silencio, poético y terrible, como el que usa Álvaro para descargar “Tierra sin tiempo”. Ese silencio de Scorsese, es la autopoiesis de Álvaro (al fin y al cabo, artistas ambos). Ese silencio creador es el instante en que se instalan los seres sencillos y los poetas, desde donde nos llaman y a donde seguramente parten cuando mueren.

Otro aspecto en la obra alvariana, es el tiempo; una de las razones por las que creemos que no se pueden conocer a los demás. Es el tiempo autopoiético que pasa, destruye y crea a la vez, anulando los conceptos de los que quedamos colgados los intelectuales, mientras los objetos se mudan, nos ignoran, nos incorporan, nos mezclan, nos trituran, nos cambian y luego vuelven a aparecer irreconocibles, en el momento en que todavía seguimos con ellos, creyéndolos sólidos. “Nunca nadie termina de redondear lo suyo/, la intransferible historia/, las formas del enigma/, la esperanza de antemano incendiada. (…) El tiempo pasa sin pronunciar su juicio (…) y siempre en despedida!


Sólo nos resta decir querido amigo y hermano, que fuiste simple y sencillamente un hombre bello. Ya te seguiremos inexorablemente, aunque no tenemos prisa, Alvarito: Nuestro cariño, admiración y respeto para vos por siempre.

martes, 4 de diciembre de 2007

La importancia de los no importantes

¡Hola amigas y amigos¡ Después de mucho tiempo fuera de "órbita" por razones laborales sobre lo cual escribiré algo un día de estos, quiero compartir con Ustedes un artículo de Frei Betto, que creo es de utilidad para la reflexión en esta época atrapada por el consumismo. Saludes y que estén bien.


La importancia de los no importantes

Frei Betto

En tiempos prenavideños, en los que los autores plagian a Voltaire y pregonan que Dios no pasa de ser un delirio de nuestras mentes, merece la pena recordar lo que dijo Dostoievski en el siglo 19: “Aunque me probaran que Jesús no estaba en la verdad, yo me quedaría con Jesús”.

Jesús tuvo muy poca importancia en su época, excepto para el grupo de sus discípulos. Fue un hombre desprovisto de valor agregado. Le agregan valor a una persona la función que ocupa (véase a los políticos), los que bienes que tiene (véase a los ricos), los títulos que ostenta (véase a los nobles y a los académicos), su lugar de origen (nacer en París o en Nueva York es, según algunos, mejor que nacer en Santana do Capim Seco).

En tiempos pasados el lugar de origen hacía las veces de apellido. Los evangelios se refieren a Jesús de Nazaret. ¿Qué importancia tenía Nazaret, pueblo al sur de Galilea? Era una pequeña aldea campesina de entre 200 y 400 habitantes, donde se cultivaban olivos, viñas y granos, como trigo y cebada. Sus casas eran de piedras rústicas amontonadas unas sobre otras, revestidas de barro o arcilla, o incluso de estiércol mezclado con paja para favorecer el aislamiento térmico.

La existencia de Nazaret nunca fue mencionada por los rabinos judíos en la Mixná o en el Talmud, aunque en ellos se citen otros 63 pueblos de Galilea. El historiador judío Flavio Josefo, del siglo 1º, cita 45 localidades de Galilea y no aparece Nazaret. Así como tampoco figura en todo el Antiguo Testamento. El catálogo bíblico de las tribus de Zabulón enumera 15 localidades de la Baja Galilea, próxima a Nazaret, pero ésta no es citada (Josué 19,10-15).

Nazaret era un lugar tan insignificante que Natanael, invitado a hacerse discípulo “de aquel del que escribieron Moisés, en la Ley, y los profetas: Jesús, el hijo de José, de Nazaret”, pregunta con ironía: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?” (Juan 1,45-46).

Nazaret dista un poco menos de 17 kilómetros de Séforis, que fue capital de Galilea antes de que Herodes Antipas construyera su Brasilia de la época en homenaje al emperador Tiberio César: Tiberíades, en la orilla del lago de Galilea. Es probable que José y su hijo Jesús hayan trabajado en las construcciones de Séforis y Tiberíades. Es curioso constatar que Jesús nunca se quedó en esta última ciudad, a pesar de que se le vio con frecuencia en otras localidades de la orilla del lago, como Cafarnaum. Quizás la ostentación de la capital de Galilea le causara repulsa.

La misma familia de Jesús no lo miraba con buenos ojos, como sucede con relación a los hijos que se evaden de las previsiones paternas. Según Marcos (3,19-21), cuando Jesús regresó a casa “se apiñó la multitud, hasta el punto de que no podían ni comer”. Y cuando los suyos se dieron cuenta de eso salieron para llevárselo porque decían que había ‘enloquecido’. Para la cultura de la época, enfermedad y posesión del demonio eran casi sinónimos.

Y prosigue Marcos, el primer evangelista: “Entonces llegaron la madre y sus hermanos y, quedándose fuera, mandaron a llamarlo. Había una multitud sentada a su alrededor. Le dijeron: ‘Tu madre y tus hermanos y hermanas están fuera y te buscan’. Él preguntó: ‘¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?’ Y recorriendo con la vista a los que estaban sentados a su alrededor dijo: ‘Quien hace la voluntad de Dios ése es mi hermano, mi hermana y mi madre’” (3,31-35).

El intento de difamar a Jesús es permanente. A fines del siglo 2º Celso, filósofo griego, escribió contra el cristianismo en defensa del paganismo: “Imaginemos lo que algún judío -sobre todo si es filósofo- podría preguntarle a Jesús: “¿No es cierto, buen señor, que usted inventó la historia de su nacimiento de una virgen para acallar los rumores acerca de las verdaderas y desagradables circunstancias de su origen? ¿No es cierto que, lejos de haber nacido en Belén, ciudad real de David, usted nació en un lugarejo pobre de una mujer que se ganaba la vida en un telar? ¿No es cierto que cuando su mentira fue descubierta, conociéndose que fue preñada por un soldado romano llamado Pantera, su marido, un carpintero, la abandonó bajo la acusación de adulterio? ¿No es cierto que, a causa de eso, en su desgracia anduvo errante lejos de su hogar y dio a luz un niño en silencio y en humillación? ¿Qué más? ¿No es cierto también que usted fue a Egipto a trabajar, aprendió hechicería y se hizo conocido por ello, hasta el punto de que ahora se exhibe entre sus paisanos?”

Vamos a entrar en el Adviento. ¿A quién esperamos? ¿A un joven ‘loco’ oriundo de una localidad insignificante o a Dios Salvador? La respuesta es sencilla; basta con mirar alrededor y preguntarnos qué importancia le damos a los actuales ‘nazarenos’: los sin tierra y los sin techo, los oprimidos y encarcelados, los funcionarios subalternos y las personas sin valor agregado. Según Mateo 25,31-46, en ellos es donde Jesús quiere ser reconocido, servido y amado. Es a través de ellos como el Dios Salvador entra en nuestras vidas.

- Frei Betto es escritor, autor de “El arte de sembrar estrellas”, entre otros libros.

Traducción de J.L.Burguet

ALAI, América Latina en Movimiento
2007-12-02

miércoles, 31 de octubre de 2007

La corriente Slowdown: ¿Un paradigma o la otra cara de la globalización?

La corriente Slowdown: ¿Un paradigma o la otra cara de la globalización?

Por Aurora Suárez

A mi nieto que amo, para que no le absorba el sistema y la vida no pase por encima de él.



El sofoque que a diario nos imponemos, ya sea por sentirnos útiles, protagónicos, operativos, aparentemente felices, triunfantes o sobrevivientes de todo el destejido social, económico y político que nos rodea O bien, obviar la vida misma que “sentimos escaparse de nuestras manos” (¿o ella cansada de esperarnos, nos deja?), hicieron detenerme a observar a través de los cristales humedecidos por la lluvia en mi casa y reflexionar sobre la primera frase que una lee cuando comienza el libro sobre el Elogio de la Lentitud (Honoré, Carl. RBA, 2005): “Toda la infelicidad de los hombres proviene de una sola cosa: no saber estar inactivos dentro de una habitación” (Pascal).

Su autor Carl Honoré, historiador y periodista canadiense radicado en Londres y conocido como un “gurú antiprisa”, generó a partir de su publicación todo un movimiento social y cultural a nivel mundial: “slowdown”. Es el fundador y líder de esta corriente. Nos remite a la lentitud, que no significa pasividad o inactividad, más bien una cultura de recuperación del tiempo para las costumbres, disfrutes y valores tan importantes para el ser humano como son: la familia, el trabajo, la comida, la educación y el sexo. Para poder hacer más y mejor. Es la contraposición a la cultura “fast”; la esencia al estilo “Guerlain” de la cultura globalizante.

No sé por qué, él me remitió a un Pierre Sansot postmoderno, quien con su libro Del buen uso de la lentitud (Edit.Tusquets.1998), para muchos, extemporáneo por sus postulados filosóficos redentores de los primeros griegos (la búsqueda del equilibrio en un sabio cultivo de los placeres), nos toma de la mano para descubrir la felicidad, entre una de ellas el escribir: “Escribir: para que poco a poco se abra paso en nosotros la verdad”. Es uno de los placeres más grandes sí se sabe hacer, nos conduce a la felicidad y a desentrañarnos hasta perdernos en la nada y el todo a la vez. Pero su relación con Honoré la encierra esta frase: “El actuar, que supera las fronteras del trabajo, se presenta hoy como un valor superior, como si, por no actuar, un individuo se extenuara y desapareciera. Por eso los soñadores, los que contemplan o rezan, los que aman silenciosamente o se contentan con el placer de existir, molestan y son estigmatizados”.

Como una cadena que entreteje la memoria, esta visionar que gira alrededor de la “cotidaneidad reflexiva”, le llamaría yo, me evoca instintivamente al libro “El Filósofo y el Monje”, que recoge un diálogo profundo entre un padre, el filósofo Jean-François Revel (1924-2006) y su hijo, el monje Matthieu Ricard (ex doctor en biología molecular quien decidió cambiar su vida por el budismo); las riquezas de cada una de sus ideas y creencias y la contraposición con la ciencia, la tecnología, entre otras cosas. Antoine Lutz, doctor en ciencias cognitivas ha desarrollado prácticas – aclaro, no como que fueran ratones de laboratorio -, con varios monjes tibetanos y el resultado de sus estudios demuestran imágenes cerebrales de los lamas durante la meditación y las regiones del cerebro que estarían relacionadas con la felicidad y como éstas, aumentan su actividad mientras la practican. Y, a mayor cultivo y frecuencia de la meditación es mayor la actividad cerebral en esas zonas.

¿Por qué Revel y Ricard y Sansot? El “slowdown”: Es un cambio cultural enfocado a reducir la velocidad con que se desarrolla la vida actual. Sus principales propuestas son tomar conscientemente el control del tiempo en lugar de ser gobernados totalmente por éste y encontrar un balance entre la tecnología actual, que nos ahorra tiempo, y el tomarse tiempo para disfrutar de la vida y de la convivencia con otras personas.

Como toda corriente filosófica, cultural, sociológica u otra, no es más que la sumatoria del pasado y presente. La inclinación natural mesiánica humana de fabricar ideas, conceptos y paradigmas como “algo” nuevo. Ello, forma parte del actual entramado cultural, el escape imaginario a lo buscado y encontrado (pues, ya se tiene y no se quiere ver). Los orientales practican a su manera el “slowdown”, muchos occidentales sobrevivientes del naufragio humano, el campesinado por ejemplo, saben y viven del disfrute de la vida, en la mayoría de los casos, sin saberlo.

¿Quién no podría ser feliz caminando en las montañas del departamento de río San Juan, sentarse en un tronco, ver la inmensidad de lo que formamos parte, escuchar solo los sonidos de la vida y nuestro latir pese al cansancio por el trabajo? ¿Disfrutar de la comida, consumirla paso a paso identificando cada sabor? ¿Amar plenamente sin ningún estimulante y con todo el tiempo y las formas del mundo? ¿Quién no puede? Solo la persona atrapada en la tela de araña llamada globalización, sus amantes incondicionales, los nuevos alienados.

Es necesario, detener el tiempo por momentos. Decidirse, a apagar el televisor, la computadora, el celular, olvidarse de los hot-dogs, salir a caminar, reaprender a dar un beso. ¿Desde hace cuánto no hacemos eso?

¡Felicidades Globalización¡ Tu naturaleza engendró quizás su última paradoja: la lentitud, que con las “otras”, las ocultas como la migración, la colonialidad, la fragmentación, la diferencia, la subalternidad y la espiritualidad (entre tantas), juntas terminarán derrumbándote. Concluyo citando a Honoré: ¿Quién ganó la carrera, la tortuga o la liebre?

domingo, 30 de septiembre de 2007

"Elogio de la Incultura"

Comparto esta pequeña joyita con Ustedes, para que decidan qué quieren ser en estas vidas...


Elogio de la incultura
Jaime Richard


La primera premisa del silogismo improvisado que hago hoy no tiene refutación: el fin del ser humano sobre la vida es ser feliz, pro­curarse felicidad a todo trance. Las maneras de entender la felicidad son variopintas, pero al final todos pensamos igual al manejar esa noción...

Dicho lo cual, pasemos a la segunda premisa, ésa que ya no es un axioma sino algo que hay que fabricar. Empezaré por aquí antes de formularla para ayudarme a encontrarla: ¿quién ha dicho, que el humano culto, cultivado, leído, preocupado por el saber es más feliz que su oponente, el ignorante, el inculto? Lo primero con lo que ha de contar el culto, el ilustrado, para serlo, es con tener la vida mate­rial resuelta. Pues... si ha de dedicar sus energías a lograrlo puede sucumbir en el intento y nunca tendrá la sensación básica para sen­tir felicidad que es la independencia, la autonomía, la certeza de que mañana va a poder pagar la hipoteca o el alquiler, o de que no vaya a tener una nueva bronca descomunal en casa de quienes le aco­gen pero le acusan de que no quiere trabajar cuando no hace otra cosa. que buscar trabajo... Siempre he dicho que desear con vehemencia algo es una manera de poseerlo. Pero en este caso esta alentadora y resigna­dora formulación es inoperante.

Parece que esta maravillosa iluminación me ha venido más o me­nos con mi cumpleaños. Después de haberme pasado la vida ado­rando a los clásicos y celebrando la inteligencia, amando la cultura y el saber, he llegado a una conclusión por vías no de la inteligencia sino de la naturalidad y de la intuición (intuición: instinto más cono­cimiento). He llegado a la conclusión de que en esta vida, más bien en estas sociedades materialistas y materializadas hasta extremos de gran patología, el desafío no consiste en saber más que los de­más, en tener mayores conocimientos técnicos, científicos, acadé­micos, intelectuales o artísticos que el resto de nuestros congéne­res, ya sólo competidores, no hermanos, no semejantes, no dignos de ser amados. El desafío, vista la deriva psicológica y mental de los habitantes del Primer Mundo, consiste en afrontar la competición personal, por abajo. Empiezo a sospechar, y temo que pronto lo confirmaré, que lo que e interesa por aquí, por estas latitudes, es ser un lerdo, el mayor lerdo que quepa imaginar, el lerdo máximo, el mayor patán: una garantía si no de felicidad sí de solaz, otra noción muy próxima a la felicidad.

Una sociedad como la nuestra no merece ciudadanos relevantes, esforzados, egregios, sabios. Una sociedad como la nuestra, empeñada en combatir más que en emular, generadora de la agresividad hasta la eliminación y mejor la extinción del que hemos de ver como rival, lo que necesita no son humanos sensibles, sensitivos, respetuosos, cabales, íntegros. Íntegros ¿para qué? Cabales ¿para qué? ¿sensi­ble, sensitivo? ¡no, por favor! Ser sensible, sensitivo, compasivo, considerado. .. ¿para que los que no lo son -que son los que mane­jan el control social, las personas jurídicas sin alma, la empresa, los poderes de hecho e institucionales, los medios, los que pinchan y cortan- hagan de nosotros, de nuestra honradez, de nuestra respe­tuosidad, de nuestra candidez un instrumento de nuestro propio do­minio, un artilugio para domeñarnos?

Yo, si tuviera hoy un hijo (y estoy a punto de tenerlo), lo que le en­señaría es a ser un auténtico cerrojo, un desalmado, un despiadado, un cabrón. Todo lo más le enseñaría triquiñuelas, ardides, astucia y toda esa cohorte de habilidades que despliegan quienes se hacen con las riquezas, con el dinero, con el poder...

No vale la pena forcejear por ser más culto, más educado, más "ca­paz". Ser más capaz fuera de las habilidades para el engaño y la ma­nipulación, es un seguro de infelicidad. ¿Habéis visto más inca­paces que los empleados en funciones de responsabilidad colectiva, y sin embargo más felices? Ortega y Gasset ya se había fijado en "la au­sencia permanente de los mejores"... Tratar de ser "más capaz" sin aprender a maniobrar, es perder el tiempo. Ensayar la honesti­dad, un modo de autoeliminarse en este magma humano, en esta jungla que cada día avanza más hacia la estolidez y hacia la ca­verna.

Intentarla, intentar la honestidad, en el ámbito social, más allá de la amistad y del amor en todas sus expresiones es un retroceso, una sandez, un disparate. El saber, los másters, los títulos académicos no hacen a ciudadanos más felices, que ese sería el objetivo máximo de la política y de la cultura institucional. Todo eso lo que fabrica es ciudadanos infelices, acobardados, retraídos, débiles. ¿Para qué he hecho yo esto? ¿para repartir pizzas, para andurrear por las calles con un micrófono en la mano para asaltar a la gente que no me llamó?

No en balde el Eclesiastés, uno de los libros del Antiguo Testa­mento de los judeocristianos dice:"cuanto más saber más aflicción". De entre tanta enseñanza de las Escrituras, a mis años no tengo más remedio que quedarme con ésta. ¿De qué me ha servido tanta lectura, tanto profundizar en el alma humana, en los entresijos de esta sociedad mundana? Mucho más, desde luego, para sufrir que para alcanzar la plenitud. En todo caso, la que haya podido lograr ha venido precisamente de todo lo contrario: de labrar la absoluta igno­rancia y de haber empezado a pensarlo todo desde el principio olvi­dando lo aprendido, lo demás.

Esta civilización, fatigada ya hasta del zapping, harta de la reitera­ción de los temas en el cine, en la televisión, en la política y hasta en la propia cultura, hastiada de todo cuanto se le ofrece a quienes lo tienen todo mientras tantos no tienen nada, sucumbirá a buen se­guro por un imprevisto: por el más horrendo aburrimiento.

¿Quién no siente ya tedio, empalago, fastidio ante el televisor, ante el estrago de tanto fútbol, de tanta violencia peliculera, de tanto chiste repetido? Hasta mis nietos, a quienes se raciona los entrete­nimientos, ya dan pruebas decansancio. .. ¿Qué será de ellos y de su falta de estímulos que no sean los de la supervivencia, dentro de quince o veinte años? Yo recomiendo a sus padres que les formen en la más severa escuela de la ignorancia y de los más redomados cabrones. De otro modo serán los más desgraciados del universo. Lo dicho. Como decía la pegatina de un coche que vi en Francia poco después del Mayo francés: "si la cultura es cara, ensayemos la ignorancia". Aquí es a donde yo quería ir a parar. No hay nada que proporcione mayor sensación de plenitud que ser un filisteo. No te­ner conciencia, pasar por encima, laminar las ajenas, ir a lo nuestro, mirar, para protegernos, que los códigos penales no nos aplasten... es la solución definitiva. Y si no, mirad. Ahi los tenéis tan exultantes. Ved qué felices son los fascistas, los incrédulos, los violentos y las bestias. Animémonos todos a ser como ellos... pero, por favor, evi­temos en todo lo posible ser cultos, sensibles y considerados.

Kaos en la Red [10.09.2007 13:20]

"Las hormiguitas no tienen derechos"

Las Hormiguitas no tienen derechos

Por Aurora Suárez

A mi hermana Martha

Siempre saltan por encima de mí esas dos palabritas tan de moda desde hace rato; igualdad y equidad, sobretodo cuando me veo, veo y reveo a otras colegas afines al oficio de “ama de casa” que como hormiguitas formando una hilera marchan rápido cargando sobre sus hombros hojas amarillas por las mañanas para dirigirse a sus respectivas cuevas. No es mi intención comenzar a desarrollar uno de esos escritos tipo manual o bien, un discurso feminista desgastado sobre los derechos de las mujeres.

Como otras vivencias en las cuales nuestros derechos son violentados, las mujeres dedicadas exclusivamente al oficio de ama de casa carecen de los derechos sociales que corresponden a cualquier trabajador como, por ejemplo, a la pensión por jubilación (éste es sólo uno). Para las mujeres triple rol es casi imposible obtenerla por la inestabilidad en el empleo causada en el transcurso de su vida, a veces por la maternidad y concomitantes, como la inexistencia de guarderías, entre otras.

Hasta el momento, este derecho no ha sido defendido por los movimientos feministas, de mujeres, ni por nadie: El derecho de la ama de casa a una pensión cuando se jubile. La preocupación ha girado más que nada alrededor de los derechos de la mujer trabajadora y no una ley que permita que las mujeres amas de casa, que no tengan una jubilación, puedan recibir -una vez cumplidos los 60 años- una pensión decente y digna, ¡Y en este país somos tantas!

Lo anterior se evidencia en los resultados de la Encuesta de Medición de Nivel de Vida (INIDE, 2001) en el capítulo correspondiente sobre la División Sexual del Trabajo, refiere que el 70% de las mujeres de más de 10 años en el área urbana se dedican exclusivamente al trabajo reproductivo y un 79% en el área rural. Por su parte, la Encuesta de Hogares sobre Medición del Nivel de Vida (2005), “ubica” a las amas de casa como Población Económicamente Inactiva (PEI), las que constituyen a nivel nacional el 42.1%. En el área urbana el 35 % y en la rural 51.5%. Otro dato interesante, es de un estudio del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH): “las amas de casa es a quienes más se les violan sus derechos, según indican los análisis del estudio”.

Es casi cotidiano en nuestra sociedad cuando una de estas mujeres se presenta ante una Institución (estatal, escuela) al preguntársele: ¿A qué se dedica? Responda, ama de casa y la respuesta de la otra persona sea: No señora, me refiero… ¿En qué trabaja?

El trabajo se define como toda aquella actividad física asalariada orientada a la generación de un producto o servicio acordado por un contrato entre un empleador y un empleado. De tal manera las tareas del hogar no se contabilizan como trabajo, ni se cuentan como desgaste físico. Por otro lado, el aporte económico de las amas de casa y el impacto en el ejercicio de su derecho social del trabajo no remunerado continúan bajo el tapete.

Sin embargo, los frijoles no se cuecen solos, las peinados de la niña que va a la escuela no lo hace la peluquera, el lampazo y la escoba no bailan sin compañía por la casa, los platos no tienen servicio automático incluido, la ropa desconoce el lavandero y su uso, los calcetines rotos no se pegan con goma, la comida no viene a domicilio…Son un sinnúmero de actividades que aún no terminan de contabilizarse (Ah… ¿Y la ropita del maridito sobre la cama arregladita?) Pero todo eso no es reconocido como trabajo. El trabajo de la ama de casa está histórica y cruelmente invisibilizado. Algunas mujeres se sienten retribuidas en su labor por el dinero que los maridos les dan y del cual ellas hacen de “tripas corazón” para la reproducción familiar hasta “fiar” en la pulpería.

Hasta el momento desconozco Estudios Comparativos serios que permitan establecer un método de evaluación y valoración del trabajo doméstico y su contribución al Producto Interno Bruto. Ya que todo ese trabajo no “aporta” a la economía del país, a como pudimos ver abiertamente en la clasificación del INIDE. Generalmente, se “enumeran” las tareas domésticas, se contabilizan el tiempo invertido en los estudios y/o investigaciones pero, la relación económica trabajo-valor está ausente

José Luis Machinea. Secretario Ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), expresó que América Latina debería tener conciencia del valor que tiene el trabajo de las mujeres en el hogar, actividad que merece una compensación social. Ningún país en el mundo tiene una compensación social al trabajo de la mujer en el hogar y tampoco se han hecho estudios sobre el valor económico de esa actividad, y espera que en el medio plazo, en América Latina se introduzca ese indicador en las cuentas nacionales.

El PNUD (1995), estima que el aporte no reconocido de la mujer al crecimiento económico corresponde a casi 11 billones de dólares en todo el mundo. En este sentido, el trabajo de la mujer no sólo es castigado con la falta de salario, sino excluidas sus actividades de las cuentas nacionales y, lo más importante, del resguardo de sus derechos como trabajadora, entre los cuales, sin duda, debe estar el derecho a pensión.

Hasta el extinto papa Juan Pablo II en el documento final del II Sínodo de Obispos para Europa (junio, 2003) en una solemne ceremonia en la basílica de San Pedro del Vaticano, reivindica el derecho de la mujer a obtener un reconocimiento económico por el trabajo que realiza en el ámbito familiar. Entonces, les pregunto: ¿En qué país vivimos? ¿Dónde están las tomadoras de decisiones políticas, esas aguerridas diputadas que pelean por el sombrero de un hombre de un partido? ¿Dónde están las redes, movimientos u otras formas de organización de mujeres que se lamentan entre sí unas por el poder político perdido y otras por que nunca lo tuvieron? ¿Dónde están los hombres de la “nueva generación”? ¿Dónde están esas mujeres? Que a veces nos preguntan para que respondamos en coro como niñas de Jardín Infantil. Obviamente, solo encontramos una cosa: insensibilidad.

Pero es alentador que en agosto del 2007 durante la X Conferencia Regional sobre la Mujer en América Latina y El Caribe, se espera entre sus resultados se recoja el proyecto para empezar a estudiar mejoras en la protección social de las mujeres. ¿Por qué no comenzar entonces a trabajar en un Proyecto de Ley en que el Estado estime un monto salarial para el trabajo doméstico y les garantice, vía cotizaciones, su atención médica y pensión? Ello debe formar parte de una Política Social, de un Plan Nacional de Desarrollo de cualquier país, es elemental Mrs. Watson. No obstante, se registran avances en varios países latinoamericanos y Europeos en este sentido, entre alguno de ellos encontramos.

Pais

Legislacion

Beneficios

Colombia

Proyecto de ley

Pensión para amas de casa

Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU)

Aprobado

Pensiones y planes de acceso al empleo para las amas de casa. Garantiza y asegura la cobertura de las necesidades de las mujeres a partir de los 65 años, facilitando la protección social a aquellas que no hayan cotizado nunca al sistema de Seguridad Social o complementando las prestaciones sociales existentes

Argentina

Ley 24.828, promulgada el 26 de junio de 1997

Sistema de Ahorro Previsional para amas de casa de más de 60 año. Con o sin aportes. Pensionadas

Venezuela

Artículo 88 de la Constitución

El reconocimiento del trabajo del hogar como productivo mediante la pensión. Aún cuando no cotizó ante el Instituto Venezolano de Seguros Sociales (IVSS).

Costa Rica

Proyecto de Ley aprobado

Reafilia al sistema jubilatorio todas aquellas amas de casa que perdieron esa condición por haber dejado de aportar durante 12 meses, o más, consecutivos.

Panamá

Proyecto de Ley aprobado

Protege a las amas de casa y a las trabajadoras en el mercado formal e informal a fin de lograr su independencia económica y con ello promover su dignidad.

Italia

Proyecto de Ley aprobado

Fondo complementario de pensiones para las amas de casa. Este fondo se financian a través de cuotas voluntarias, sin periodicidad fija y con “puntos” otorgados por las compras diarias de la familia


¿Quien protege a las mujeres amas de casa en materia de seguridad social en Nicaragua?

En principio, en el artículo 4 de la Constitución Política norma la obligatoriedad del Estado de promover los avances de carácter social y político, protegiendo de toda forma de explotación, discriminación y exclusión. Se establecen como principios la libertad, la justicia y el respeto a la dignidad de la persona. Con relación a las normas referidas a la igualdad, aunque no están integradas formalmente entre los principios, se identifica su abordaje en varias normas constitucionales, por ejemplo, el Arto. 27 señala que todas las personas son iguales ante la ley y tienen derecho a igual protección y no habrá discriminación.

En este mismo sentido, en su Arto. 61 dice: El Estado garantiza a los nicaragüenses el derecho a la Seguridad Social para su protección integral frente a las contingencias sociales de la vida y el trabajo, en la forma y condiciones que determine la Ley. Y los Artos. 74 y 82, están referidos de manera específica al proceso de reproducción humana y condiciones de trabajo, respectivamente. Es decir, no existe un abordaje específico para el caso de las mujeres amas de casa. Mucho menos en el Seguro Social.

La Declaración Universal de los DDHH en su Arto.22 indica: Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

Es decir, existen todo un marco jurídico legal favorecedor para proceder a la elaboración de un Proyecto de Atención de Seguridad Social dirigido a las mujeres amas de casa. Aunque muchos pensarán que esta demanda justa encierra algunas limitantes: ¿De dónde procederán los fondos? ¿Quiénes tendrán acceso a él? ¿Todas las mujeres recibirían la misma pensión? Unos cínicos pensarán tirados en su hamaca meneando un trago y viendo a su mujer barrer: ¿Y todavía van a tener derecho a la jubilación estas mujeres que no hacen nada? ¡Qué vivan los derechos humanos de las mujeres amas de casa¡